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Mostrando entradas de junio, 2020

14.- Usar la disciplina como apoyo al aprendizaje.

En la escuela se ha de dar cabida a la autorregulación cognitiva y moral. Se han de ofrecer estrategias que permitan a los estudiantes autorregularse para aprender y para convivir. Se debe propiciar un ambiente de aprendizaje seguro, cordial, acogedor, colaborativo y estimulante, en el que cada niño sea valorado y se sienta seguro y libre.

13.- Reconocer la diversidad como fuente de riqueza para el aprendizaje.

El docente ha de fundar su práctica en la inclusión, mediante el reconocimiento y aprecio a la diversidad individual, cultural, étnica, linguística y social como características intrínsecas y positivas del proceso de aprendizaje en el aula.

12.- Favorecer la cultura del aprendizaje.

La enseñanza favorece los aprendizajes individuales y colectivos. Promueve que el estudiante entable relaciones de aprendizaje, que se comunique con otros para seguir aprendiendo y contribuya de ese modo al propósito común de construir conocimiento y mejorar los logros tanto individuales como colectivos. También ofrece oportunidades para aprender del error, de reconsiderar y de rehacer.

11.- Promover la interdisciplina.

La enseñanza ha de promover la relación entre disciplinas, áreas del conocimiento y asignaturas. La información que hoy se tiene sobre cómo se crean las estructuras de conocimiento complejo —a partir de “piezas” básicas de aprendizajes que se organizan de cierta manera— permite trabajar para crear estructuras de conocimiento que se transfieren a campos disciplinarios y situaciones nuevas.

10.- Valorar el aprendizaje informal.

Los maestros han de investigar y fomentar en los alumnos el interés por aprender en diferentes medios. Una forma de mostrar al aprendiz el valor de ese aprendizaje es buscar estrategias de enseñanza para incorporarlo adecuadamente al aula.

9.- Modelar el aprendizaje.

Los maestros serán modelos de conducta para sus alumnos, por lo que han de ser vistos ejecutando los comportamientos que quieren impulsar en ellos, tanto frente a sus alumnos como compartiendo las actividades con ellos.

8.- Entender la evaluación como un proceso relacionado con la planeación del aprendizaje.

La evaluación del aprendizaje tiene en cuenta cuatro variables: las situaciones didácticas, las actividades del estudiante, los contenidos y la reflexión del docente sobre su práctica. En este sentido; la evaluación busca conocer cómo los estudiantes organizan, estructuran y usan sus aprendizajes en contextos determinados para resolver problemas de distintos niveles de complejidad y de diversa índole.

7.- Propiciar el aprendizaje situado.

Se debe propiciar que el alumno aprenda en circunstancias que lo acerquen a la realidad, estimulando variadas formas de aprendizaje que se originan en la vida cotidiana.

6.- Reconocer la naturaleza social del conocimiento.

Considerar la interacción social como elemento insustituible en la construcción del conocimiento. Es primordial fomentar el trabajo cooperativo y permitir que los aprendices debatan e intercambien ideas, que los alumnos más aventajados contribuyan a la formación de sus compañeros y ofrecer condiciones para el desarrollo emocional necesario para aprender a cooperar y a vivir en comunidad.

5.- Estimular la motivación intrínseca del alumno.

El docente ha de diseñar estrategias que hagan relevante el conocimiento, fomenten el aprecio del estudiante por sí mismo, y por las relaciones que establece en el aula con otros y que le permiten aprender.

4.- Conocer los intereses de los estudiantes.

Es fundamental que el profesor establezca una relación cercana con los estudiantes a partir de sus intereses y circunstancias particulares.

3.- Ofrecer acompañamiento al aprendizaje.

El aprendizaje efectivo requiere del acompañamiento tanto del Maestro como de otros estudiantes. Directores, profesores, bibliotecarios, padres, tutores, además de otros involucrados en la formación de un estudiante, generan actividades didácticas, aportan ambientes y espacios sociales y culturales propicios para el desarrollo emocional e intelectual del estudiante.

2.- Tener en cuenta los saberes previos del alumno.

El docente ha de reconocer los conocimientos previos del alumno, considerando que dichos conocimientos no son necesariamente iguales para todos. Por ello, el docente ha de promover que el alumno exprese sus conceptos y propuestas, como parte del proceso de aprendizaje.

1.- Poner al estudiante y su aprendizaje en el centro del proceso educativo.

Esta propuesta reconoce al estudiante como parte esencial y la razón de ser de la práctica docente, para ello resulta fundamental que el docente ponga al alumno en el centro de su práctica y promover que se involucre plenamente en su aprendizaje, para que sea un aprendiz activo.